Universo Hierro y Vacío · Música
kethana nivra
LA NOTA
QUE ESPERA.
«En mi lengua, una canción interrumpida tiene nombre propio. kethana nivra. Significa… la nota que espera.»
El compositor
JULIÁN
MACHUCA
RAMÍREZ.
Músico y compositor · Cuenca, Ecuador
Las cuatro notas que Nova tararea a lo largo de este libro fueron compuestas por Julián Machuca Ramírez: músico, compositor y productor cuencano. La pista que escuchas en esta página es la única grabación que existe de kethana nivra. La partitura está disponible para descarga libre.
La pista original
kethana nivra
Disponible próximamente
La pista estará disponible en esta página en las próximas semanas.
La partitura
PARTITURA
LIBRE.
La partitura completa de kethana nivra está disponible para descarga libre. Puedes tocarla, transcribirla, compartirla. La nota que espera no tiene copyright.
PARTITURA PDF
Próximamente
Disponible en las próximas semanas.
Cómo nació la canción
Una conversación sobre dar realidad a algo que solo existía entre los dientes de un personaje.
Carlos Donoso · autor
— ¿En qué momento decidiste que la canción tenía que existir de verdad?
Hay lectores que terminan un libro y la melodía se queda en su cabeza como una pregunta sin respuesta. Para ellos, dejar la canción en el territorio de la imaginación sería una segunda interrupción — la misma que sufre Nova cuando el canal de Kai se corta. No quería hacerles eso.
Así que tomé la decisión de darle realidad. No para explicar la novela ni para ilustrarla. Solo para que quien necesite cerrar la lectura con algo audible, pueda hacerlo.
— ¿Cómo llegaste a Julián?
Pensé durante un tiempo en qué tipo de músico necesitaba. No un productor de música de fondo. Alguien que entendiera que las notas incompletas son una forma de decir algo, no un error. Y pensé en Cuenca.
Cuenca tiene una tradición musical que carga con cierto peso tonal — una gravedad particular que reconocí como la misma que tenía lo que Nova tararea. Julián lleva eso en cómo compone. Lo conozco hace años, sé cómo trabaja. Le mandé el borrador del libro y una sola instrucción: la cuarta nota no puede llegar. Lo que hizo con eso es de él.
Julián Machuca Ramírez · compositor
— ¿Qué pensaste la primera vez que leíste el borrador del libro?
Lo primero que vino a mi mente fue pensar en la musicalidad que me transmitía la historia. Al tener la tarea de descubrir cuáles eran esas cuatro notas que Nova tararea, me ponía en la mente de un piloto de un futuro distante en una historia fascinante, donde por primera vez me preguntaba: ¿en qué se transformaría la música en el futuro? Pero no en un futuro próximo o imaginable, sino en un futuro a milenios de distancia, donde música como la cumbia podría verse completamente transformada en algo distinto. Ahí encontré mi propio Barco de Teseo y me tomé la libertad de dejar esto a mi interpretación e imaginación.
Concentrándome más en la historia, esta es fascinante; la ciencia ficción tiene ese poder de hacernos sentir que todo es posible. Los personajes, en estos primeros capítulos, ya tienen una personalidad definida, lo que facilita mucho ponerse en su lugar y meterse de lleno en la historia. Lo cuidado de los detalles es algo que, como productor musical, se nota al instante; uno puede imaginar y casi entender cómo es un Halcón y lo impactante de ver los 16 faros espaciales convertidos en nubes de polvo.
— ¿Por qué tus notas tienen ese corte antes de la cuarta? ¿Cómo se traduce eso en música?
Una vez leído el borrador de los primeros dos capítulos, y pensando en mi misión de encontrar esas cuatro notas, pensé en el tritono: ese intervalo disonante de cuarta aumentada que en nuestra historia humana fue prohibido y rodeado de misticismo. Sentí que esto era lo ideal, ya que en la historia de La semilla de hierro esta melodía o conjunto interválico también está rodeada de misterio.
La «nota que espera», para mí, es una nota sin resolver; el paso de un tritono que se queda en un Fa#, en este caso, nos genera inevitablemente una sensación de incomodidad o falta de resolución. Lo natural es llegar al Sol y sentir que el cuerpo descansa, pero en la historia ese Sol es la cuarta nota que no acaba de llegar: quiere sonar, pero simplemente no llega. Lo fascinante es que las personas, de forma innata e inconsciente, saben cuál es esa cuarta nota aunque no la hayamos escuchado.
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